Uno ama cuando abraza, cuando protege, cuando besa con los ojos cerrados, cuando puede pasar la eternidad contemplando su rostro, sujetando sus manos, cuando esa persona te eleva por encima del mundo y lo mediocre.

Porque te vi. , te deje entrar, cerré la puerta y te ELEGI.

Nunca entendí la expresión "el que avisa no traiciona". La gente la usa como una alerta, como si te hicieran un favor avisándote que te van a cagar. Flaco, me estás cagando igual.

El bien y el mal pocas veces son muy obvios.

Negro y blanco, hay uno de cada uno.

Grises hay miles.

El apego

El apego es una experiencia no del todo placentera. El apego hace que queramos aferrarnos a esa persona cual garrapata para que nunca se escape y nunca la perdamos. Poder conservarla cerca y que esté siempre con nosotros.

Las mujeres sufrimos el apego más que los hombres. Es una cuestión fisiológica. Nos cuesta mucho soltar, dejar ir. En esa cruzada de no perder, no nos damos cuenta que cerrar nuestro puño con tanta fuerza para aferrarnos, duele.

Hay cosas que no dependen de uno. A veces hay que abrir la mano, soltar, y confiar en que lo que tiene que ser, será.

Pocas veces es bueno ponerse demasiado emocional en medio de una discusión con tu hombre. Corres el riesgo de que te pregunte.

-¿Qué te pasa, te vino?

Pregunta de mierda, si las hay. Todos los racionalísimos argumentos que hilvanaste, las lógicas explicaciones que diste, y todos los esfuerzos que pusiste para resolver la situación lo antes posible han de ser echados por tierra al contestarle con llorosos ojos.

-¡Sí, pero eso no tiene nada que ver con esto!

Nada más decepcionante. Tu hombre habrá logrado infiltrar entre tus lágrimas, tu angustia o tus reproches una pregunta soez como esa. Una llave maestra que acaba el problema tapando el vórtice hormonal con abrazos… o acrecentándolo a niveles insospechados.

-Vení, no estés triste. Yo te voy a abrazar.

Un consuelo para tontos, una curita que no resuelve nada.

-Qué me vas a abrazar, pedazo de misógino sexista insensible. Cuando me viene también puedo pensar ¿sabés?*

*Nota: Esa última frase matadora rara vez será pronunciada. Probablemente llegue en un pensamiento dos o tres días después de la pelea. Cuando los días hayan terminado y ninguno de los dos recuerde sobre qué diablos era la discusión.

Uno ama cuando abraza, cuando protege, cuando besa con los ojos cerrados, cuando puede pasar la eternidad contemplando su rostro, sujetando sus manos, cuando esa persona te eleva por encima del mundo y lo mediocre.

Frío.

Dolor.

Amargura.

Tristeza.

Decepción.

Amor.

Odio.

Alegría.

Emociones.

Euforia.

Rabia.

Temor.

Agotamiento.

Calor.

Quizás una nena jugando a la señora.

Quizás una señora que juega a la nena.

Porque es mentira que las cosas son como son, las cosas son como

dejamos que sean.

El mundo cambia cuando nosotros cambiamos, y para eso

hay que creer que el cambio es posible, es un acto de fe.

Un acto de valentía, un acto de compromiso, un acto de AMOR.

Ser libre es animarse a elegir un lugar donde quedarse, sea una opción,

jugarse por algo y no temerle a lo que

pueda pasar después.

Hay momentos en que me cuesta despertar, es tan bonito allí donde yo vivo. Todo es perfecto. Nadie deja plantado a nadie; no hay amores no correspondidos; el arroz no se te pasa; la peluca te queda como recién salida de la tintorería y ese vestidito de Balbi parece un Chanel; no te engaña con cualquiera y al final él dice te amo y vos decís yo también, se besan y la historia se termina.

Siento que el tiempo no alcanza, que necesito tenerte a cada momento a mi lado. Te vas y a los cinco minutos te quiero tener de vuelta. No quiero tener una dependencia de esta magnitud, pero va más allá de lo que la razón permite.

No me digas más que la poesía es para las almas sensibles, le dijo ella con rabia. Es que es cierto... y vos no tenés alma, respondió él. Ella comenzó a llorar. Llorar no es sinónimo de ser sensible, dijo él y en tus ojos puedo ver lo cínica que estás siendo. Y ella sonrió.

Sin importar cuantas veces hemos fallado, hoy seguiremos intentado construir nuestro destino y aunque en cada paso dado encontremos un nuevo obstáculo se que estando juntos nada puede derribarnos. No hay tormenta que pueda con nosotros, no hay nada que pueda contra nuestro espíritu, nadie puede arrebatarnos lo que es nuestro, lo que construimos poco a poco con esfuerzo y con todo el amor que tenemos.


Estamos adentro de un reloj de arena y vamos cayendo de a muchos, ¿si?

Los granos de arena que van cayendo, son historia, ya fueron, representan el pasado.

Los valiosos son los de arriba, porque son el presente y el futuro... pero ¿que pasa? en un momento los granos de arriba también se terminan y el reloj se da vuelta, entonces los granos que estaban abajo y que representaban el pasado vuelven y todo aquello que, en su momento superamos, o creímos superar vuelve una y otra vez... ¿se entiende?.

Los granos de abajo también son valiosos.

¿Por que todo el mundo lastima? ¿Por que esta todo tan podrido y miserable? ¿Por que sufro? ¿Por que me pongo feliz? ¿Por que estoy tan enroscado? ¿Por que río? ¿Por que hay veces que digo que fui un estupida en pensar todo esto? ¿Por que llegue a pensar todo esto? ¿Por que llegue a pensar? ¿Por que pensar? ¿Por que nunca voy a poder responderme nada? ¿Por que siempre por que? ¿Por que puedo seguir amando a pesar de todo? ¿Por que el amor puede ser tan intenso y luminoso? ¿Por que lucho? ¿Como lucho?

Y así podría estar toda una tarde, mañana, noche, mediodía.Preguntándome tantas preguntas, sin encontrar una respuesta concreta, sencilla, capaz de cerrarme todo esto. Nose si esto tiene una respuesta que me llegara a convencer, pero sé que por algo pasan las cosas.

By Luu



Las chicas grandes no lloran

sonríen aunque les duela

y se mantienen en pie.

La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?

Freud

Besarte hasta perder el control


¡ !

:)

Me acostumbraste a necesitar tus besos.

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte riendo sin parar. Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla. Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo. Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo; y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.