¿Cómo estas?,

Dime que tal te va con ella.

Yo estoy aquí, mejor que nunca.
No necesito tu calor & me fue facil olvidarte porque no te amaba.
Hoy salí para terminar de olvidarte & lo conseguí, no cuesta acostumbrarme a seguir sin ti.
Sé que nunca dejaron de gustarte las caricias & JAMAS dejaste de pensar en ella.


Me pasare la vida volviéndote a inventar

A veces siento cosas que no son verdad.

Nunca me sentí tan sola como ayer.

De pronto lo entendí mientras callaba,
La Vida Me Dijo a Gritos que Nunca te Tuve y Nunca te Perdí

Y quiero recordarte tal como te vi

sonriéndome a lo lejos

cuando me despedi

En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo. Pero ¿qué ocurre cuando la timidez sacrifica un amor adolescente? ¿Y qué sucede cuando, al cabo de once años, el destino hace que una mujer reencuentre a su amado? A ella, la vida le ha enseñado a ser fuerte a dominar sus sentimientos. A él, que posee el don de la curación, la religión le ha servido como refugio de sus conflictos internos. Pero a ambos les une un solo deseo: el de cumplir sus sueños. El camino que habrán de recorrer es escabroso, y el sentimiento de culpa un obstáculo casi insalvable. Pero será a orillas del río Piedra, en un pueblecito del Pirineo, donde ambos descubrirán su propia verdad.