No sabes lo que me haces sentir
cuando me abrazas ~
Cuando conoces al amor de tu vida, para bien o para mal te cambia y para siempre. Un amor así, en un segundo puede hacerte la persona más feliz y en otro la más desdichada, cuando te llega el amor de tu vida no hay recurso de amparo posible, de ese amor va a depender tu felicidad o tu ruina. No te queda otra, por el amor de tu vida dejas todo, haces cualquier renuncia por él. Por el amor de tu vida tomas decisiones, decisiones acertadas o no, eso es lo maravilloso del amor de tu vida, que te puede traer alegrías, tristezas, a veces de las dos, pero es importante vivirlo, ¿Sabes? Porque para bien o para mal, el amor siempre trae sus frutos.
El futuro que imaginamos, nuestros deseos, son ensayos del futuro. Nuestros deseos son fotos del futuro. A veces el futuro nos hace un guiño, nos deja espiarlo, robarle una foto, como si fuéramos paparazzi del destino. Es más fácil pensar que hay un destino escrito, que simplemente avanzamos hacia nuestro destino, pero el futuro es volátil, una simple decisión, y todo cambia. Un error, un traspié, una acción, una omisión, y las fotos del futuro cambian. Las fotos del futuro son imprecisas. El pasado no se puede cambiar. El presente esta ocurriendo. Pero el futuro; el futuro cambia cada instante. Queremos correr contra el tiempo, anticiparnos, detenerlo, pero es una perdida de tiempo ¿No? Lo que hacemos o lo que no hacemos va moldeando el futuro. Un segundo antes y tenés un final feliz; un segundo después y todo cambia. El futuro es una foto que cambia constantemente. Al futuro no se le puede sacar fotos, porque cambia todo el tiempo. Hoy tiene una cara, mañana otra. Hoy está…y mañana no está