Uno ama cuando abraza, cuando protege, cuando besa con los ojos cerrados, cuando puede pasar la eternidad contemplando su rostro, sujetando sus manos, cuando esa persona te eleva por encima del mundo y lo mediocre.

Frío.

Dolor.

Amargura.

Tristeza.

Decepción.

Amor.

Odio.

Alegría.

Emociones.

Euforia.

Rabia.

Temor.

Agotamiento.

Calor.

Quizás una nena jugando a la señora.

Quizás una señora que juega a la nena.

Porque es mentira que las cosas son como son, las cosas son como

dejamos que sean.

El mundo cambia cuando nosotros cambiamos, y para eso

hay que creer que el cambio es posible, es un acto de fe.

Un acto de valentía, un acto de compromiso, un acto de AMOR.

Ser libre es animarse a elegir un lugar donde quedarse, sea una opción,

jugarse por algo y no temerle a lo que

pueda pasar después.

Hay momentos en que me cuesta despertar, es tan bonito allí donde yo vivo. Todo es perfecto. Nadie deja plantado a nadie; no hay amores no correspondidos; el arroz no se te pasa; la peluca te queda como recién salida de la tintorería y ese vestidito de Balbi parece un Chanel; no te engaña con cualquiera y al final él dice te amo y vos decís yo también, se besan y la historia se termina.

Siento que el tiempo no alcanza, que necesito tenerte a cada momento a mi lado. Te vas y a los cinco minutos te quiero tener de vuelta. No quiero tener una dependencia de esta magnitud, pero va más allá de lo que la razón permite.

No me digas más que la poesía es para las almas sensibles, le dijo ella con rabia. Es que es cierto... y vos no tenés alma, respondió él. Ella comenzó a llorar. Llorar no es sinónimo de ser sensible, dijo él y en tus ojos puedo ver lo cínica que estás siendo. Y ella sonrió.