Dicen que nada en la vida es un regalo, que todo se consigue con esfuerzo y trabajo. Dicen que no debemos aceptar regalos de desconocidos, que los troyanos jamás debieron confiar en el caballo que les obsequiaban. Sin embargo, también dicen que a caballo regalado no se le miran los dientes.
Me prestaste un beso, me prestaste calma.Me prestaste todo lo que me faltaba.Tenes la receta justa para hacerme sonreír y todo el tiempo.Sabes lo que me asusta.Sabes lo que me gusta estar con vos.Me robaste el cuerpo, me robaste el alma.Ya es tuya la voz con la que antes cantaba.Me quitas el sueño, me quitas el habla.Pero si estoy con vos no necesito nada.
En mi caso, recordé la frase de un viejo amigo, que alguna vez me dijo: "Todos tenemos dónde caernos muertos. Eso es lo trágico".
Pero nadie puede elegir un lugar para morir. Nadie puede saber dónde se dejará caer. Pero sí puede dejar algo. Una pista. Una idea. Unas palabras. Una risa.
Algo que haya valido la pena.
Pero nadie puede elegir un lugar para morir. Nadie puede saber dónde se dejará caer. Pero sí puede dejar algo. Una pista. Una idea. Unas palabras. Una risa.
Algo que haya valido la pena.
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