He llegado a cierto punto... Donde no quiero quejarme más. Donde elijo disfrutar lo bueno que tengo en lugar de quejarme de lo bueno que me falta. Donde cambié la cabeza y perdí el miedo a golpearme. Donde cada golpe sólo me impulsa a volver a levantarme. Donde me harté de cuidarme, porque cuidándote sólo te perdés cosas, y a la larga igual algo duele.

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