Notemos cómo cuando uno dice lo que piensa sin el más mínimo filtro, el otro tiende a pensar que uno se volvió loco o que está severamente intoxicado. Esto no deja de ser triste: muchos se llenan la boca diciendo que hay que ser honesto y decir las cosas de frente, pero después no se bancan escuchar las respuestas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario