Todo tiene un por qué: esto quiere decir que todos tenemos una misión en la vida, venimos para hacer algo, hasta incluso los que nacen muertos, ya que seguramente su misión consistía en hacer madurar a la madre con esa muerte, y que de otra forma hubiese sido imposible. Las casualidades no existen, eso olvídenselo, nada es casual sino causal, y las cosas que pasan por más malas que sean, son por algo y se dieron por algo, y esto no quiere decir que Dios sea malo o se haya olvidado de nosotros, sino todo lo contrario.

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